jueves, 18 de marzo de 2010

...Orballo pasado...

...QUiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte;
a dentelladas secas y calientes,
quiero minar la tierra hasta encontrarte,
y besarte la noble calavera,
y desamordazarte y regresarte...


Cando a choiva cae, e comezo a desfacerme no silencio...Pérdense os meus ollos nas árbores da fronte; onde o sol vai morrendo cada anoitecer...E volven imaxes que agardaban adormecidas na memoria... O tacto da cortiza dos carballos; baixo a branca man inocente... o son dos pes sobre os camiños empedrados e as altas e húmidas herbas, arrecendo da brisa do mar e da madeira queimada, recordo da lonxana risa; mentres as piñas dos piñeiros arrolaban camiño abaixo seguidos de rápidos e inxenuos pés, e incluso o estoupido das púrpuras flores das silveiras contra a miña fronte... O tacto da ventá de aluminio convértese na cortiza da forte árbore, e regresa o arrecendo a herba e brisa; a vida. Volven os saltóns e as avelaíñas rondando os pequenos faros na noite estrelecida, volve o raposo a agocharse entre as árbores, e volve o vento a berrar entre elas, mentres a vella fonte cuspe fíos de cristalina auga.Vólvese a escoitar de novo ouvear ós lobos no seu longo lamento, cando a lúa; fío de luz demente, xoga con eles no monte, cubríndoos de resplandores de plata. Chora entón o escuro ceo, chora sen pausa nunha eterna agonía, e calan as árbores que recollen as súas lágrimas... Agroman ós seus pés, negros rosais que viven e morren a cada noite... Cala o vento, e o orballo pende das verdes follas e pálidos pétalos... O camiño empedrado xa non existe... E as inocentes risas desapareceron hai anos...MOrreu xa o vívido son da vida... E caeu no olvido o arrecendo do mar... Queda aínda o orballo nos meus ollos, e nen sequera este é o mesmo... Orballo pasado, morto e sepultado nos rincóns máis escuros do ser... Mero reflexo do que algunha vez estivo vivo...

sábado, 6 de marzo de 2010

...Epitafios interminables...

Sereno será el minuto, en el que mi último aliento abrasador abandone su corpórea cárcel. EL silencio enlazará sus fríos dedos contra los míos, y el vívido brillo que el cristal de la retina ofrecía...se habrá vuelto vácuo e inexpresivo; negro pozo de ansiedad perdido en el vacío. Se congelará la respiración en mi garganta, con la desesperada intención de emitir susurro alguno que aferre mi esencia a la vida... Yo no quiero largos lamentos acompañando el curso de mi ataúd... Yo no quiero plañideras figuras bañando con sus lágrimas mis heladas manos... Yo no quiero el húmedo aliento del doliente empañando mi nombre... Ni siquiera pétalos ni verdes brotes de flores llenas de vida, que acabarán pudriéndose y secándose al mismo tiempo que mi cuerpo. Repudiará mi ser todos estos adornos innecesarios para el sueño eterno, siendo sólo capaz de dejar caer mis lágrimas de polvo y muerte; que incluso en vida anegaron mi voz... El viento devorará por mí todos aquellos pétalos de lirios y rosas... Y el tiempo; enemigo de mis latidos, secará todas sus lágrimas, borrándome de la existencia convirtiéndome en febril recuerdo. Cómo puede ser, que hoy esté respirando, llorando amando; viviendo... Y mañana simplemente... mis restos desaparecerán, reduciéndome a un compendio de efímeros recuerdos borrosos. Y el tiempo ahora, me mira con mofa, y me da la espalda riéndose; observa como me consumo ahora en una espiral de obsesiones, y el rastro de las lágrimas maquilla mi rostro. La angustia y la locura muerden con violencia mi cuerpo, y mientras mi mente se convulsiona inestable... Hace tiempo que perdí la madeja de hilo que me haría salir del laberinto de mis pensamientos,y por ello agoniza mi mente entre sus estrechas paredes... Pero, no...Mi cuerpo no será el podrido recuerdo de lo que fui, encerrado en un sepulcro de piedra,mientras la hiedra y los espinos cubren las pobres palabras de un mediocre y poco dedicado epitafio... Quizás sólo el viento borre la inexpresión de los ojos perdidos en la nada, de los labios entreabiertos enlazados entre los de la muerte, convirtiéndonos en eterno beso. Quizás el mar arrastre mis incorruptas cenizas lejos de aquí, salvándome de la putrefacción, y de las visitas nocturnas de los gusanos. Me entregaré entonces, al sueño eterno... Al viento fuerte y violento, al mar tormentoso y brusco...y ante todo... libre. Libre en esencia pura, sin cadenas, sin puertas, sin lágrimas,sin miedos ni angustia... Y así, cuando la muerte haga sonar su seductora melodía...cuando cante dulces palabras de sosiego, salidas del más puro sueño de opio, le entregaré mi último aliento en un helado ósculo...Y ella convertirá mi cuerpo en cenizas y esencia, que se arrojarán al bravo mar...dejándose arrastrar por el viento, perdiéndose en la nada...Absorta en eterna y extasiosa danza... Hasta simplemente...desaparecer...
Y así quedaría gravado en mi sepulcro; esta ambigüa verborrea, como interminable epitafio...
...Memento mori...

miércoles, 3 de febrero de 2010

Divagaciones de vida y muerte

...Piensa mientras las gotas de lluvia resbalan sobre el cristal de la helada ventana. Bailaba la oscura pupila por todo el panorama que se veía al exterior; siempre inquieta. Afuera los árboles se inclinaban a merced del viento, gritando con dolor nombres incomprensibles... UNa mano se posó sobre el húmedo cristal, empañando la superficie,contagiándole aquella gelidez. Contempló todo sin ver nada, sumida en pensamientos tejidos con entramadas redes, en lágrimas ahogadas en lo más profundo de su ser, en preguntas, en dolor e inquietud, en ansiedad, rabia y rencor... Ah! las pasiones humanas...Nos vuelven personas, y a la vez tan animales... NOs perdemos en la irracionalidad cuando el amor o el odio besan con helados labios nuestras níveas frentes,y; sin término medio...nos ahogamos lentamente en profundos letargos, que nos impiden volver a la realidad; que nos sepultan prematuramente,que nos llevan a la locura. Miró las acuosas gotas que perlaban el cristal. Observó que unas permanecían estáticas, y otras se dejaban caer lentamente, para deshacerse en el marco de aluminio de la ventana. Y por un instante...comprendió el caos. Al ver aquella imagen, pensó en el suicidio. Algunas personas aguantaban, y otras simplemente; se dejaban ir... ¿Qué ronda por la mente de el muerto en vida que decide darle reposo eterno a su carcasa de piel y hueso?¿Por qué renunciar al último aliento de una existencia marcada por las propias acciones?... Y con esta última pregunta recordó el relato de Rulfo; Macario... Existencia penosa y triste, en las que las acciones del infeliz protagonista nada tenían que ver con aquella deprimente vida; distante de la realidad... Y de nuevo pensó "Pobre Macario..." También recordó a los estoicos, que veían el acto de poner fin a la vida como algo valiente; muestra de coraje y no una plegaria desesperada... Desvió la vista hacia el exterior del empañado cristal, y vio las hojas de los árboles desprenderse de las ramas;como si fueran manos de amantes que luchan por no separarse, aferrándose el uno al otro. Cayó en la cuenta de que había formas y formas de morir...caer liviana,como la pluma de un ángel caído, y ser arrastrada por el viento; torrente de emociones y pasiones... Brisa adormecedora del alma, láudano que enmudece el dolor,o el mismo veneno opiáceo que silencia los sentidos... Lágrimas que perturban el alma, que con ardientes dentelladas cavan una sepultura de amargura, y al mismo tiempo; venenosos ósculos drogarán su ser. Apoyó la frente contra la gélida superficie, y cerró los ojos. COmo le hubiera gustado ser marmórea escultura, que nadie hubiera reparado en sus pétreos ojos, en la suave y pulida piel... Hubiera sido la más bella estatua de dolor jamás esculpida... Como le hubiera gustado dejar atrás todo materialismo físico...quitarse aquellos hieráticos vestigios de razocinio innecesario, quitarse las ropas, las máscaras, el mismo cuerpo...Dejarlo todo atrás, convertirse en puro aliento; fuego abrasador de palabras... en esencia pura; ella... Lejos de palabras, puertas, ventanas, largas escaleras interminables... ella; sola, irreductible... arrastrada por el viento hacia el más profundo mar de descanso eterno,con las alas de el joven Ícaro a la espalda...
Pero ella seguí allí...ojos fijos en el vacio...sin alas...sin vida...Y aún así; respiraba.

martes, 22 de diciembre de 2009

Itzi in Deathland (What can you see in the mirror?)

... Corrió por un estrecho corredor, con paredes deformes y un suelo engalonado de baldosas blancas y negras. El eco de sus pies descalzos explotaba entre las paredes de aquel extraño pasillo. Miró hacia atrás, ni una luz parapadeó en aquel oscuro fondo, durante su escrutinio. Continuó adelante, pasando las manos por talladas superficies que la rodeaban, hasta que; cercana ya al final de aquel pasillo, vislumbró un breve destello de plata. Miró hacia arriba, y vio que el techo parecía ahora mucho más bajo que al inicio de su recorrido. NO encontró una sola puerta que la guiara a cambiar de dirección, o siquiera seguir adelante... Fijó por un instante sus ojos en el frente, y vió una superficie cristalina, con forma ovalada. Se vio así misma ataviada con aquella especie de camisa; que tan familiar le resultaba, descalza, con los cabellos encendidos cayendo en espiral sobre su espalda. Se devolvió la mirada; violenta, fría, casi odiosa, reprimiendo una mueca de repulsión, y alzó la mano, paseando sus dedos por la gélida superficie, mientras su reflejo la imitaba. Se arrodilló enfrente del cristal, sin apartar la mirada de aquel reflejo, idéntico a ella, que la miraba con una mueca de desprecio en los labios. Y se sintió como un Dorian Gray que contemplaba su soberbio retrato; el cuál le devolvía aquella mirada de crueldad y repulsión. Reprimió un escalofrío, y fijó los ojos en los que la miraban desde el espejo...Idénticos a los de ella, a excepción de los tristes matices dibujados con sarcasmo en el cristal de su retina, los labios torcidos en un gesto de superficialidad, y la marmórea expresión de dolor que ella veía en el reflejo. Fue repasando esos rasgos cuando su imagen la miró con los ojos abiertos de par en par, y le dedicó una sardónica sonrisa... QUiso retroceder, pero aquel espejismo de su ser le agarró el brazo, atrayéndola hacia el cristal. Cayó de bruces contra un suelo helado, frente a una copia de sí misma, perfilada de pena y patetismo... Se incorporó y sintió un pitido continuo, una sucesión de breves notas monocordes, que se expandían por aquel paraje, cada vez más rápidas...Y al final los pitidos se volvieron uno solo, continuo y largo. A continuación sintió una fuerte presión en ambos lados del pecho, y un fuerte cosquilleo por todo el tronco...Instintivamente miró a su alter ego, y este se llevó una mano al corazón, mientras cerraba los ojos con lentitud. Miró a su alrededor, y contempló con horror la bizarra escena; gente que le resultaba familiar, otros que vagamente recordaba, y otros que no conocía de nada; caminaban con la mirada extraviada en el frente, en silencio, algunos iban de la mano, y otros deambulaban solos por aquella extensión de lápidas y tumbas... En plena procesión algunos se quedaban estáticos; casi catatónicos, con los labios entreabiertos murmurando palabras inteligibles, mientras derramaban lágrimas de sangre que hacían crecer espinos rebosantes de negras flores... Miró desorientada a su reflejo, que se encogió de hombros, y bajó la cabeza. Siguió observando aquel macabro espectáculo: niños, ancianos, jóvenes, y hombres y mujeres maduros vagaban desorientados entre lápidas y nichos, entrando y saliendo de los mausoleos, llorando desconsolados sin emitir sonido alguno.UNos pasaban frente a ella indiferentes, con una soga atada al cuello, las venas escocidas por el roce de la aguja o las muñecas cortadas... Caminó entre aquel silencioso caos, hasta que su siniestro doble volvió frente al espejo... Cuando se asomó, se vió a sí misma, en medio de una blanca habitación, llena de aparatos. Estaba tendida sobre una camilla, con aquella camisa que tanto le sonaba... los rojos cabellos esparcidos por la sábana, ojos en blanco, mientras la sangre salía a borbotones de su boca... aquellos pitidos que anteriormente había oído, se convirtieron en uno... Su corazón dejó de latir... La imagen del vano intento de reanimación, de la sábana cubriendo su rostro... la golpeó como un mazo... VOlvió la vista hacia su reflejo...Pero había desaparecido, y cuando volvió a mirar en el interior del espejo, allí estaba su cristalino retrato; esta vez, con mirada impasible, perdida en un vacío infinito, como si nunca hubiera existido realmente... Intentó volver por el espejo...y la angustia la devoró al descubrir que se había vuelto un espejo normal y corriente, reflejando su nuevo yo: demente, desesperado, con la camisa del hospital llena de sangre, y las lágrimas manchando de rojo su rostro... Presa del dolor y la ansiedad, un grito desgarrador reventó su garganta, mientras caía de rodillas frente al espejo, hecho pedazos...

domingo, 13 de diciembre de 2009

El cementerio de los amantes.

... BAjó las escaleras de piedra, sintiendo el granito en los pies descalzos; blanca como una figura de cera, sus ensortijados bucles de ébano se retorcían sobre la tersa frente. Atravesó la fría bóveda de piedra, mientras deslizaba sus manos sobre las muescas de la roca, y quiso ahogarse en el sonido de la lluvia al caer, al estallar sobre la piedra. Caminó liviana, etérea, envuelta en una neblina de gasa negra, que se elevaba a cada movimiento de su cuerpo, como la brisa del mar levanta las tenues ondas... Frente a ella, se alzaban ángeles rotos, olvidados por el tiempo, devorados por las hierbas y los espinos. Ataviados por un manto de musgo y pequeñas flores, que se deshacían al tacto humano, mientras diamantes caídos del cielo se deslizaban pos entre los pliegues de sus pétreos ropajes, bañando su rostro; esculpido por la tristeza. Cerraban los ojos, y sus rostros firmes y eternamente jóvenes, se desvanecían en penosas máscaras de angustia y tristeza; hundiendo sus miradas en la tierra, portadora del polvo de los años. El viento devoraba sus alas rotas, mientras las gotas de lluvia destelleaban sobre el rostro marmóreo, cubriéndolo de lágrimas de puro cristal. Sus pétreas manos se crispaban cruzándose sobre el pecho, o bien; posadas sobre el corazón en un doloroso amago de agonía, mientras sus miradas se dirigían al cielo n una plegaria desesperada... Mientras, otras se clavaban en la tierra que cubría las tumbas que custodiaban. El viento arrastraba pétalos de flores muertas entre las lápidas, devolviendo los suspiros de la ánimas al aire, los llantos de los ángeles caídos se elevaban por encima del canto de la lluvia, y ella se adentró en aquel laberinto de lamentos, mientras la lluvia perlaba su negro cabello de diamantes. Caminó pausada, rozó con las llemas de los dedos el rostro y los labios de aquellos ángeles, las gotas de lluvia de su rostro se mezclaron con la sal de sus ojos, y estos; cambiaban de dirección, siempre fijos en ninguna parte. Arrastrada por el viento y la lluvia; se deslizó por todas aquellas representaciones del dolor, mientras sus pies se llenabas de sangre y espinas... mientras el viento engarzaba a sus vestiduras pétalos de blancas rosas, y lirios secos...mientras la lluvia entonaba su melodía para las ánimas; en aquella tarde gris y oscura, ella danzó flotando entre las tumbas, ella; inmortal, irreductible... Y a la vez muerta por dentro, buscaba a su ángel en creciente desasosiego; soñándolo respirar. Fue entonces cuando, sus ojos quedaron fijos en otros... Esculpidos en viva y palpitante piel marmórea, cubierta por negros mantos de terciopelo. Y fue al acercarse cuando vio sus alas, mas... no era un Luzbell, no era un Gabriel... Su corazón palpitaba en una herida abierta, mas no era creación de manos ajenas...Lo que era, no le importó, se hundió en los pétreos ojos llenos de congoja...Vagó por sus helados labios en una súplica por eternidad... moría y volvía a nacer al sentir el frío tacto que la atravesó como un torrente de gélidas aguas, y mientras; las lágrimas fueron el sustento de los dos. Y en la calma; el sueño llegó, cayendo desplomada a los pies del amado, mientras él arrodillado ante ella; la cubre con sus alas. Aún ahora, el viento llena los fúnebres ropajes de la que descansa a sus pies con pétalos de rosas, lirios, y orquídeas... Mientras su ángel; ya de piedra y devorado por el tiempo; la cubre de besos, protegiendo su cuerpo incorrupto, y conviertiéndolos en llanto eterno.

viernes, 27 de noviembre de 2009

... Morte...


...Always look on the light side of live...

...Me desperté en mitad de la noche...Desvelada, maldita, lágrimas negras secas en piel nacarada; marmórea, sensación de frontalismo y rigidez en los ojos que miran a un negro cielo. ¿Quién ahora decía mi nombre en ahogados susurros?¿Quién se atrevería ahora a hacerme despertar del profundo sueño? Mi lugar de descanso... SIlencio y pétreas miradas de ángeles devorados por hiedra y espinos, gráciles guardianes de alas destrozadas...Volaron alto, cayeron colisionando contra la realidad rompiéndo su alma en mil pedazos. Oía el murmullo de la podredumbre moviéndose a varíos pies bajo mi cuerpo...tan repugnante, retorciéndose sobre sí misma, devorándose una y otra vez, mientras; rosas podridas sobre la olvidada lápida, se dejan arrastrar por el viento. Sangraban mis uñas en desesperada plegaria por abrir la tapa de mi amada sepultura. Sordos suspiros de angustia me revolvieron las entrañas...Y de pronto; ¡Oh!Bendito sonido el que me arrancó de los brazos del adormecedor Hipnos, lúgubre y dulce melodía; hermoso consuelo de los muertos. ¿Cuál de los más maravillosos espectros que se adueñaban de mi noche sería capaz de componer tan sublime música?NUnca tan hermoso había sido el llanto de un violín...Así que arañé aún con más furia, golpeándo con pálidas manos, arqueando la espalda, y entre suspiros ahogados; se abrió mi estrecha celda... La tierra caía desmoronándose sobre la blanca y helada piel, arañando, y a ardientes dentelladas de ansiedad logré incorporarme mientras escapaba arrastrándome de mi lecho de piedra. Asiéndome a raíces, mientras mis manos y brazos se llenaban de sangre cuando los espinos mordían con furia mi piel, dejé atrás el negro sudario, las lágrimas, el dolor...Todo quedó encerrado en la olvidada tumba de mármol... Me incorporé, escupiendo sangre...ayudándome de las manos, apoyando mi cuerpo en los nudosos troncos que se erguían ante las tumbas...Vagué siguiendo aquel sonido, aquel llanto descontrolado, cuando mis ojos toparon con la blanca oscuridad... ¡Oh!Bello ángel encapuchado, que dejas ver tus claros ojos a través de negras vestiduras... Hermoso como un Luzbell desterrado... Elegante como Mefistófeles; a quien el mismo Fausto vendió su alma... Pálido espectro de ojos albinos... Sangraban sus dedos y su alma del ansia con la que tocaba su violín de plata; y fue así, cómo tomándome de un brazo dimos vueltas y más vueltas sobre las tumbas, es desenfrenada y demente danza... mientras la música penetraba en cada nicho, cada sepultura...cada rincón de mi ser... Una danza propia de un sueño de opio... y fuimos eternos, fuimos perfectos...Y el tiempo dejó de existir. Desaparecieron los gusanos, los cadáveres, los ángeles caídos, la descomposición, las lágrimas de los dolientes se secaron... Dimos vueltas y vueltas con cada grito del instrumento... La más hedonista de las sensaciones...el éxtasis puro se adueñó de mi, y fue entonces... cuando la luna empezaba a ocultarse tras las nubes, cuando parecía que mi corazón volvería a latir... Cuando todo se heló de nuevo... Cuando sus helados labios se pegaron a mi frente...cuando dejé de oír aquella melodía...Cuando volví a morir... Y supe que había danzado con la muerte... En el cementerio de las ánimas...

viernes, 2 de octubre de 2009

... Muerte azul...


...Y de nuevo aquí, con otra de mis aberraciones...jajaja Quizás una de las que más llamaron la aatención entre la gente... Y es posible que también sea una de las más violentas... No acostumbro a hacer este tipo de dibujos, pero como en todas partes; he ahí una excepción. La idea surgió partiendo de uno de los bocetos del tatuador Chris Garver... La finalidad, desde luego no era que se asimilasen; de todos modos creo que conserva mi marca identificatoria, al menos eso pretendo: singularidad. Dibujando la Muerte Azul, la misma muerte violenta, injusta, agónica y desesperante... Por qué el motivo japonés? Por qué la geisha?No soy capaz de contestarlo...Quizás por varias, por practicar otros estilos...no lo sé... El caso es que al ver el primer esbozo me llamó la atención, y adapté la idea hasta darle mis rasgos a una imagen. En ella, una diabla, un alma podrida y corrompida, atravesada por una catana de media empuñadura; se ahoga en su propia sangre, su agonía, su sufrimiento interno, aún cuando su cabeza es cercenada del cuerpo. Destacan los ojos verdes, en contraste con la pálida piel, aparentemente helada, que se contraen en una mueca de rencor y dolor... En fin... UNa historia más... LA muerte agónica... fría y bella... que siega vidas, pero aún así, sufre como si el dolor de las almas le rajase las venas lentamente... Muerte, quién te va a dar a tí el descanso eterno?